CARTA DE AMOR
QUERIDA MAMÁ:
Tengo que escribir una carta de amor y no pensé en nadie
mejor que tú, la mujer que me dio la vida. Todo esto me cuesta un poco, ya sabes que soy muy reservada y no soy de
mostrar mis sentimientos tan fácilmente.
No hay vidas para agradecerte todo lo que haces por
nosotros, por tu familia. Mujer luchadora, así te defino yo, por todos esos obstáculos
que la vida te ha puesto en el camino y con coraje has sabido afrontar. No
tengo mejor ejemplo que tú y papá, vosotros que siempre nos habéis dado a mí y
a mí hermano todo lo que estuviera en vuestra mano para que nunca nos faltase
de nada. Desde bien pequeñita me habéis inculcado que debo conseguir todo
aquello que me propongo aunque a veces sea difícil y espero no defraudaros.
Tenemos un carácter tan similar que chocamos muy a menudo,
pero como se dice “los más reñidos son los más queridos” y no me cabe duda que
eso es cierto. . Que sería de nosotras sin nuestros ratos de risa, de
consejos madre e hija o incluso de nuestras broncas. Ahora que estudio fuera de
casa es cuando de verdad sé la falta que me hacéis, tú y papá. Llegar a casa
los viernes y recibirme con un beso y ese “¿qué tal la semana?” y despedirnos
de nuevo los domingos con algo de nostalgia. No puedo tener más suerte contigo, mamá.
Gracias por todo, no me imagino la vida sin ti.
¡TE QUIERO!
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